domingo, 27 de julio de 2008

¡FELIZ 28!

-"Hay que pensar en el país."
"No, no, aquí es el bienestar de nosotros primero.
Antes de pensar en el bienestar del país
tiene que estar el bienestar tuyo."

Conversación entre los congresista
Carlos Tores Caro y Gustavo Espinoza
20.07.2008


Tengo el orgullo de ser peruano
y ser feliz?
(Julio C. Tello, citado por Cherman)

En épocas de reflexión esteril y moral ligera; de quehacer aletargado y patriotismo ocioso; entre el crecimiento económico, pobreza, corrupción, transfugismos, arreglos bajo la mesa, modernidad, calles rotas y feriados largos, me tomé unos minutos para pensar sobre estas fiestas.

Más allá de la importancia de nuestra Independencia y de los sacrificados combatientes que la lograron, en esta ocasión no hablaré del memorable 28 de Julio de 1821. Quiero regalarles fragmentos de tres cartas de nuestro héroes nacionales que inmolaron sus vidas el glorioso y triste 07 de Junio de 1880 en la Batalla de Arica, para los que no saben, también Día de la Bandera.
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Quizá sea muy romántico hablar de héroes, de personajes que dan la vida por defender empresas enormes, etéreas, al parecer eternas, tan grandes que sólo son justificables ante los corazones valientes y apasionados, de espíritus abnegados y bondadosos que actúan con desprendimiento en pos de los objetivos planteados. Éstos héroes se presentan como referentes éticos ya que nos proponen un modo de vida diferente, nos llaman a vivir con honor, rectitud, lealtad y amor a la patria.
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En el fondo creo que todos tenemos un héroe dentro, este que nos llama a ser valientes, honrados, humildez y bondadosos; este que nos impulsa a vencer nuestros miedos y luchar por nuestros ideales. Este héroe nos hace mejores amigos, mejores hijos, mejores padres, mejores cuidadanos, mejores peruanos.
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Que vivan nuestros héroes, que con sus gloriosos y nobles gestos renuevan nuestro compromiso con la patria y con la humanidad.

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CARTA DE FRANCISCO BOLOGNESI A SU ESPOSA

"... Esta será seguramente una de las últimas noticias que te lleguen de mí, porque cada día que pasa vemos que se acerca el peligro y que la amenaza de rendición o aniquilamiento por el enemigo superior a las fuerzas peruanas son latentes y determinantes. Los días y las horas pasan y las oímos como golpes de campana trágica que se esparcen sobre éste peñasco de la ciudadela militar engrandecida por un puñado de patriotas que tienen su plazo contado y su decisión de pelear sin desmayo en el combate para no defraudar al Perú. ¿Que será de ti amada esposa? Tu que me acompañaste con amor y santidad. ¿Que será de nuestros hijos, que no podré ver ni sentir en el hogar común? Dios va a decidir éste drama en el que los políticos que fugaron y los que asaltaron el poder tienen la misma responsabilidad. Unos y otros han dictado con su incapacidad la sentencia que nos aplicará el enemigo. Nunca reclames nada, para que no se crea que mi deber tiene precio...


CARTA DE ALFONSO UGARTE A FERMIN VERNAL

“... No hay detalles ni tenemos noticias seguras de los nuestros más de lo que te comunico. Aquí en Arica estamos solamente dos divisiones de nacionales, defendiendo éste punto, y aún cuando somos tan pocos, no podemos hacer lo de Iquique, abandonar el puerto y entregarlo, porque éste es un puerto artillado y tiene elementos y posiciones de defensa. Tenemos pues, que cumplir con el deber del honor defendiendo esta plaza hasta que nos la arranquen a la fuerza. Ese es nuestro deber y así lo exige el honor nacional. Estamos pues esperando ser atacados por mar y tierra. Dios sabe lo que resultará, así que te puedes imaginar mi triste situación. Sin embargo es preciso resistir hasta el último y te puedo asegurar, también, que con las posiciones que ocupamos en el morro, los cañones de grueso calibre y las minas que tenemos preparadas, les costará muchas vidas a los chilenos reducirnos y quitarnos ésta plaza. Estamos resueltos a resistir con toda la seguridad de ser vencidos, pero es preciso cumplir con el honor y el deber. Quizás la suerte nos favorezca y lleguen con tiempo los refuerzos que esperamos de Arequipa...”
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CARTA DE RAMON ZAVALA A UN AMIGO
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“... De todos modos tengo la seguridad de que si no triunfamos, que si los chilenos no reciben su castigo aquí, que si no hacemos de Arica un segundo Tarapacá, la defensa será de tal naturaleza, que nadie en el país desdeñará en reconocer en nosotros sus compatriotas, y que los neutrales no dejaran de reconocernos como los defensores de la honra e integridad de nuestra patria. Arica, no se rinde, ni las banderas se despliegan para abandonar la plaza; por el contrario, resistirá tenaz y vigorosamente, y cuando la naturaleza cede, obedeciendo a leyes físicas, los invasores pondrán su planta en un suelo que está cubierto de cadáveres y regado por sangre peruana. Sus defensores prefieren la muerte a la deshonra; la gloria a una vida que les hubiera sido insoportable, sino hubieran aprovechado del último resto de ella para escarmentar al enemigo y levantar más alto el pabellón nacional...”



jueves, 3 de julio de 2008

El vecino de Jimena

Hace un rato leía el post de Jimena (Mi Vecino Mariano) nos contaba acerca de su tio Mariano, de los buenos recuerdos que le trae y lo diferente de su infancia. No sé si habrá querido hablarnos sobre la felicidad de la infancia o de los vecinos en sí, en todo caso se lo preguntaré luego, cuando despierte, ahora son las 6:22 am, que siga durmiendo.

Para efectos prácticos las intensiones de Jimena no serán discutidas, lo cierto es que cada uno lee e interpreta las cosas desde sus propias vivencias. Leer este post me ha hecho pensar y considerar las cosas de poca importancia para la vida agitada que vivimos, pero quizá lo más importante es que me sacó del ostracismo bloguero en el cual me encontraba desde hace más de 3 meses.

Me hizo recordar -a modo de nostalgia- lo lindo que es cuando los olores, sonidos, luces o colores nos transportan sinápticamente al pasado.

Me acuerdo que de chico (antes de los 14 seguramente) cuando entraba a las ofinicinas de los bancos y a tiendas fichas le decía a mi mama: "Ma' huele a Estados Unidos", y es que, para fortuna mía, tuve la suerte de viajar a Gringolandia de pequeño y ese olor, ese ambiente me transportaba automáticamente a Orlando, Miami o Las Vegas. Luego "descubrí" que ese olor a gringo era el aire acondicionado que transformaba el ambiente. (No, no me siento webon). A pesar que ahora sé el porqué de ese olor y ese ambiente especial no puedo evitar pensar que tengo 8 o 9 años cada vez que me topo con un ambiente acondicionado. No lo hago porque quiero, sino porque me hace feliz. ¿Acaso no nos gusta el olor a cuero? Y tal vez sea porque huele bien rico, pero a mi me recuerda a mi padre cuando todavía podía cargarme, cuando era el hombre más fuerte del mundo. ¿Qué papá no tiene su casaca de cuero en el closet? Es básica, es parte de ser padre.

Normalmente asociamos estos viajes al pasado con olores, en mi caso (es mi blog) también los asocio con la intensidad que ilumina el sol y por ende los colores del cielo. Las tardes húmedas o lluviosas me hacen recordar de mis eternas disputas contra Coqui en el cole, en las que siempre nos quedabamos después de los entrenamientos de futbol jugando penales o "tiritos". En honor a la verdad siempre le gané -a pesar que era una de los mejores del equipo-, pero nunca le cobré una apuesta, era lo de menos. En dichas tardes grises como un cuarto grande iluminado con un foco de luz blanca de 60 watts, con vientos frios (imperceptible para los jugadores, implacable para las madres), donde nuestra respiración contrastaba con el aire invisible y la humedad era casi del 96%, se libraba una disputa más grandes que la que Coqui y yo teníamos. El Sol reclamaba su eterno lugar en el cielo a las Nubes, que infinitas veces más pequeñas no dejaban pasar sus rayos. Como pocas veces, pero siempre en la misma época de año -con la complicidad de la Tierra- las Nubes ganaban. Pero no siempre, a veces el astro rey imponía condiciones e iluminaba las nubes con tantas ganas y tan fuerte que el cielo parecía una sábana blanca resplandeciente. Son pocas las veces que pasa, pero pasa. Y cuando pasa me alegro mucho porque nos enseña que así como la vida, por más fea que ésta se ponga siempre encontraremos la luz en nuestro camino, sentenciando para los pesimistas e incrédulos que aunque el cielo gris no ayude el sol volverá a nacer; no enseña todo esto y aparte es un bonito evento .

No necesariamnete los momentos recordados son los mejores de nuestras vidas -o tal vez sí- pero los instantes recordados dentro de esos momentos sí que lo son.

Creo que esta añoranza por el pasado, este viaje efímero, involuntario y repéntino -que algunos llaman nostalgia- es una defensa de nuestra esencia misma, nuestras almas contra los momentos de tristeza y confusión. Esos momentos que no sabes qué hacer, que todo te pesa, y que lo único que nos motiva es el castigo, la nota o el que dirán.

Recordar y dibujar esos recuerdos entre el iris y la córnea, escuchar en el oído interno (justo entre el utrículo y el sáculo) sonidos a la distancia, repasar años en segundos sin perder detalles esenciales es lo maravilloso de nuestra "defensa" contra esas cosas importantes que no nos hacen feliz.
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[Continuará... ¡TENGO CLASES!]
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[Seamos realista, ¡nunca lo acabaré!]